miércoles, 19 de mayo de 2010

¿Qué es una Hipótesis?

Hipótesis

Etimología: del griego: ,upo: situar bajo algo, lo que apoya algo; en el mismo sentido del término latino de suppositio.

Primer acercamiento (quasi-intuitivo al concepto de hipótesis y su uso en las ciencias)
En la comprensión cotidiana, una hipótesis se formula como una forma de predicción en que se describe en forma más bien concreta lo que se espera sucederá si se cumplen ciertas condiciones (por ejemplo, al lanzar un experimento piloto escolar con nuevos métodos de didáctica).

En las ciencias sociales de orientación empírico matemática, una hipótesis es un enunciado condionado que puede ser sometido a la comprobación empírica realizada en un contexto de medición estadística de resultados. En general, esa hipótesis o suposición se comprueba comparando dos conjuntos de características para examinar si existe o no una conexión (correlación) entre ellas. En general se manejan distintos tipos de conexión o correspondencia, como se formula en la correlación lineal, exponencial, curvilinear etc. Éstas pueden responder a su vez a la conservación de propiedades, su modificación etc.

Cuando hablamos de una hipótesis de trabajo, realmente estamos pensando en DOS hipótesis: una describe la suposición observada directamente (en este lado de la “forma” marcada en toda observación) y la otra, implícita o tácitamente el otro lado de esa forma.

Por ejemplo, al formular la hipótesis de que una mayor adaptación de los planes de estudio en empresariales a las necesidades de la empresa influiría positivamente en las oportunidades de colocación de los graduados universitarios, estamos prediciendo una relación entre la variable ‘adaptar planes a necesidades’ y la variable ‘recibir ofertas de trabajo’.

Para formular esta hipótesis deberemos construir dos enunciados, uno en que se describe esa predicción, como se ha hecho arriba, y otro en que se describe la posible disparidad entre ese ‘adaptar’ y el ‘recibir ofertas’.

Si se hace la predicción de que se dará una relación entre las variables A y B – pero sin especificar aún si se trata de relación positiva o negativa. En este caso, el único resultado posible es el de la no-relación entre A y B. La predicción que favorecemos es denominada hipótesis alternativa, y lo que queda al otro lado de la forma de observación hipotética, es llamada hipótesis cero.

A veces usamos una notación como HA o H1 para representar la hipótesis buscada (alternativa), y H0 para representar el caso cero. En muchos casos se buscará precisamente comprobar que es la H0 que sí es el caso (como cuando se quiere mostrar la inocencia de un presunto culpable en farmacia en relación a una patología que aparentemente vino causada por sus productos).

Cuando la predicción especifica una dirección y la hipótesis-cero no existe, es decir, que no hay otra dirección posible a tomar, se habla de una “one-tailed hypothesis.

Si se estudian los efectos de un programa de desarrollo de competencias se puede postular que repercutirá en el descenso del grado de absentismo. Las dos hipótesis serían aquí:

Hipótesis cero:

HO: Como resultado del programa de desarrollo en la empresa XYZ no habrá resultados perceptibles de mejora en las capacidades del personal.

A esta hipótesis oponemos su h-alternativa:

HA: el resultado del programa en XYZ será una perceptible baja del grado de absentismo.

Cuando la predicción no especifica dirección tenemos una “two-tailed hypothesis”.

En los tests previos de un nuevo medicamento contra la depresión, las hipótesis serán:

HO: Como resultado de una dosis As a result of 300mg./día de ABC, no se advertirán diferencias perceptibles en los síntomas del enfermo.

HA: As a result of 300mg./día de ABC, se advertirá una notable diferencia en los síntomas del depresivo.

La lógica de la hipótesis se basa en estos dos principios básicos:

La formulación de dos hipótesis que se excluyen mutuamente, agotan, juntas, todo el campo de posibles resultados (principio: tertium non datur).

Al comprobar la hipótesis, necesariamente, la aceptación de una implica rechazar la otra.

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Reflexión epistemológica sobre la Hipótesis
En la ciencia, la hipótesis se formula en un horizonte exploratorio, para adentrarse en nuevos dominios del saber. Pero no siempre hay que seguir este camino a base de hipótesis que van construyendo como nuevos puntos de apoyo para construir el acueducto que avanza hacia nuevos saberes.

En la investigación “inductiva” exploratoria puede trabarse sin formular hipótesis, pero esas exploraciones conducen normalmente a la formulación de hipótesis de trabajo o predicciones a comprobar con nuevas investigaciones empíricas. Por lo demás, un trabajo puede partir de más de una hipótesis.

En la comprensión de la Filosofía Analítica, partiendo de la etimología del término, una hipótesis es una relación entre enunciados sobre la realidad: lo que se pone "debajo" (hypo) es un enunciado que explica al que se apoya en él (otro enunciado o serie de enunciados).

Así, una hipótesis es un juicio o enunciado, o conjunto organizado de juicios, no conocidos con certeza como verdaderos, que es necesario emplear en operaciones de conocimiento para llegar a ciertos juicios o enunciados - constituyendo el "fundamento" de estos enunciados), como, por ejemplo, para hacer comprensible o para explicar (-> Explicación) o "conocer científicamente" un estado de cosas, un fenómeno o un "observable". Por ejemplo, la hipótesis atómica para explicar fenómenos del mundo físico.

El campo semántico de la "hipótesis" abarca así términos como "fundamento", "principio", "postulado", "supuesto" etc. pero no se confunde con ellos.

Para explicar determinados objetos (hechos etc.) en el contexto del trabajo científico se usan conjuntos organizados de proposiciones en que no se da una contradicción manifiesta. A estos conjuntos de proposiciones con esa función de apoyo a la actividad y operaciones encaminadas a la explicación es a lo que se denomina "hipótesis de trabajo".

La "hipótesis" puede transformarse en "teoría" cuando se incrementa su grado de confirmación (p.ej. empírica, o lógico-formal). La hipótesis del átomo se convirtió así en teoría atómica.

Debe notarse que no siempre será necesaria una hipótesis para explicar o comprender ciertos hechos o fenómenos (-> confirmación).



Resumen histórico de la evolución de la reflexión sobre el pensamiento hipotético
Para Platón (Parménides 135 E- 136 A, Menon 87 A), la hipótesis es un supuesto del que se extraen consecuencias. Sigue ahí el procedimiento de los geómetras.

Una hipótesis se distingue del axioma, pues este último se admite como verdad evidente, mientras que la hipótesis es algo que se postula.

Aristóteles (Metafísica Delta 1. 1013 a 14-16) considera la hipótesis como uno de los significados de "principio" (arché), como principios de demostración.

También, aunque menos generalmente, la considera como afirmación de algo de lo que se deducen consecuencias - distinguiéndola de la definición en que ni se afirma o niega nada, sino sólo se precisa un significado (Analítica Priora I 44, 50 a 30-33).

Asimismo la distingue del postulado y del axioma, pues en la hipótesis no es necesario creer (Analítica Posteriora I, 10, 76 b 23).

La hipótesis se emplea en el marco del conocimiento científico - comprendido desde Aristóteles como conocimiento orientado a la seguridad, por estar fundamentado y tener carácter general (Episteme).

La hipótesis sería Doxa, opinión (contrapuesta a la episteme), es decir, conocimiento en un estado provisional antes de llegar a la seguridad de la episteme.


Newton

Hasta el pensamiento moderno (Newton) no se plantea la cuestión sobre el significado de las hipótesis. La física moderna planteó problemas teóricos que Newton formuló temáticamente (Principia: Escolio general, 2ª ed. 1713).

Newton denomina hipótesis lo que no se deduce de los fenómenos, y excluye de la filosofía experimental hipótesis metafísicas y físicas, por cualidades ocultas o mecánicas. La física sólo debe admitir proposiciones particulares inferidas de fenómenos y generalizadas por inducción.

Primero debería analizarse (en experimentación y observaciones que conducen a conclusiones generales generadas por inducción y sólo admitir objecciones apoyadas en experimentos) y luego pasar a la síntesis. No deberían admitirse hipótesis como enunciados asumidos sin pruebas empíricas.

En su comprensión, Newton, al excluir hipótesis sobre la gravedad, comprende el término como referido a causas reales que se afirmarían sin prueba empírica.

Diferencia la hipótesis de las leyes o principios (más generales).

Considera que serían inútiles si se conocieran todas las causas reales requeridas.

Admite la hipótesis como "ilustración" (al explicar la luz).

Rechaza las hipótesis metafísicas, no las formuladas en el dominio empírico.


Kant

Apoyándose en Newton, Kant elabora su idea de Hipótesis (Crítica de la Razón Pura).

La imaginación no debería ser visionaria, sino inventiva: Una hipótesis no puede ser asunto de mera opinión (doxa), sino fundarse en la posibilidad del objeto. Ahí se trataría de una suposición verdadera, de una hipótesis admisible.

En su Lógica, Kant concibe la hipótesis en términos de razonamiento: admitir una hipótesis equivale a afirmar que un juicio es verdadero cuando la verdad del antecedente (lo que pone debajo) se mantiene por el carácter adecuado de sus consecuencias.

Un razonamiento hipotético sería, desde la lógica, una falacia: la falacia de afirmar el consecuente, como en enunciados :

Si la luna se vuelve azul, se suicida Pedro, ahora bien, Pedro se suicida, luego la luna se ha vuelto azul. La falacia exige el modo "condicional", por tanto puede denominársela hipótesis.

Si se conocieran todas las consecuencias del antecedente, el razonamiento no sería ya falacia, pero entonces el juicio condicional tampoco es hipotético.

En la filosofía de los neokantianos, como H. Cohen y P. Natorp, el concepto de hipótesis se define en su sentido etimológico como presupuesto de toda tesis, como fundamento de todo pensar.

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En el positivismo del XIX, como en Comte, se rechaza toda hipótesis. Se la identifica con la injustificada pretensión de formular enunciados relativos a "causas verdaderas". En el entorno de los sistemas de conocimiento cuyo modelo es el de la ciencia natural, se considera que toda hipótesis se referiría a un antecedente cuya relación al consecuente sería "causal". Esas causas no pueden descubrirse nunca, y todo juicio relativo a esas causas tiene el carácter de hipotético.

Para Comte - desde luego, dentro de unas ideas muy simplistas sobre la filosofía -, construir hipótesis es lo típico del pensar teológico (dioses causan todo) o del pensar metafísico (se explica todo por causas ocultas). El pensamiento científico no admite hipótesis, en lugar de especular sobre el "por qué" se limita a conocer el "cómo", no causas no observables sino relaciones, formulables en enunciados comprobables, entre fenómenos. En realidad ni sería posible hablar de una explicación causal en sentido estricto.

Luego se ha seguido rechazando lo que se denominaba "especulación" pero sí se admitieron hipótesis formuladas en enunciados condicionales verificables por observación.

Algunos admiten la hipótesis como explicación provisional o andamio conceptual (ayuda para construir). Ernst Mach la denomina "hipótesis de trabajo" (Arbeitshypothese) que sirve para ayudar a comprender mejor el fenómeno en estudio. Una hipótesis no es pues un enunciado directamente validable por fenómenos (no sería antecedente-hipotético) pero es dependiente del fenómeno que ayuda a comprender.

Meyerson defendió el valor de la hipótesis como algo más que andamio provisional que desaparece al construirse el edificio: posee valor propio, corresponde a algo de la naturaleza.

En la concepción más moderna, los problemas centrales al tratar la hipótesis se refieren a su significado o acepción, a la naturaleza de la inferencia hipotética, a los modos de verificar, contrastar o falsar hipótesis.



Sentidos actuales de "hipótesis"
En un sentido más amplio se comprende hipótesis como toda explicación de hechos, como condición o premisa de que se pueden inferir otras consecuencias.

El avance de las ciencias empíricas mantiene la idea clásica de la hipótesis, pero altera la exigencia de su fundamentación: en lugar del recurso a la "razón" se recurre ahora a la experiencia sensible. El positivismo de los años 30 exigía así la verificación empírica de toda proposición no tautológica (es decir: proposiciones con carácter sintético, no analítico). De ahí se pasó incluso a formular el principio empiricista de "sentido": lo que en principio no es verificable no sólo no es algo carente de base científica, sino además es algo "sin-sentido".

Luego, los mismos objetivos de las ciencias naturales mostraron la imposibilidad de mantener esta idea: se quería llegar a determinar "leyes" naturales, que en principio son "inverificables" - algo que ya había visto David Hume.

Hume mostró la falta de conclusión lógica al querer deducir desde afirmaciones verdaderas sobre el pasado otras proposiciones sobre el futuro también verdaderas.

Si se dieran leyes naturales verificables, esto implicaría que dichas leyes deberían haber sido deducidas lógicamente desde proposiciones verdaderas de observación sobre el pasado, lo cual contradice a la afirmación sobre la imposibilidad de deducir de una proposición sobre el pasado otra sobre el futuro.

Popper

Por esta razón, Popper formularía su "criterio de falsabilidad": exigencia de que, en principio, toda proposición científica debe formularse de tal forma que pueda mostrarse por medios empíricos si es o no falsa. Con ello se opuso al Círculo de Viena:

En primer lugar, había que hacer justicia a las exigencias lógicas que deben cumplirse en la formulación de las proposiciones científicas sobre "leyes" o regularidades (naturales, históricas etc.) que siempre se formulan en forma de "enunciados universales".

Por otro lado, Popper introdujo el criterio, no como criterio para determinar el "sentido" o significado, sino como criterio para diferenciar entre lo que se debe considerar como enunciados metafísicos y enunciados científicos.

La tesis de que en principio todo enunciado sobre leyes naturales es refutable o falsificable supuso un paso epistemológico para delimitar los rasgos esenciales del conocimiento "científico": Detectar una fuente de errores en la actividad investigadora humana. Es decir, la tentación de considerar como verdadero algo de suyo falso, basándose en datos anteriores - o la de rechazar algo auténtico basándose en series de datos anteriores.

Una hipótesis basada estadísticamente plantea un difícil problema: puede caerse en ambos errores, el de aceptar algo como verdadero basándose en series de datos de suyo erróneos, o rechazar algo verdadero como falso basándose también en datos que inducen a error.

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Quine ha sido uno de los autores más radicales al considerar el carácter hipotético de todo conocimiento.

Desde Kant se ha distinguido entre:

- conocimientos sintéticos a priori

- verdades analíticas

- certezas basadas en datos sensibles.

Estos serían los tres pilares básicos del conocimiento científico.

Para Kant, el conocimiento independiente de la experiencia (sintético a priori) se limitaba a las matemáticas y primeros principios del conocimiento científico de la naturaleza (Física de Newton).

Para Frege y los logicistas, el conocimiento matemático era sólo una parte del conocimiento lógico-analítico (verdades analíticas).

Los empiristas modernos han negado todo conocimiento sintético-apriori. Y este rechazo se apoyaría en los avances modernos. Por ejemplo, si el principio de causalidad, fuera un conocimiento a priori (como decía Kant), la física cuántica con su indeterminismo además de ser falsa, sería incluso algo teóricamente imposible.

Sólo quedaría así como fuente de nuevos conocimientos la experiencia sensible. Pero el que la sensación pueda ser una base segura absolutamente es, según Quine, una mera ficción.

Posteriormente a Quine, Polányi y T.S. Kuhn incluso afirman que toda observación está cargada de presunciones teóricas.

(esta es la línea que defiende ahora todo el Constructivismo, a nivel metateórico, aunque ya antes a nivel de teoría del conocer se había planteado la idea bajo el influjo de la Gestalt - como en Schütz).

Para Quine, estas ideas suponen un injustificado recorte del papel de la observación en la ciencia moderna. Pero, Quine tampoco admite hipótesis a confrontar de forma aislada con observaciones empíricas, sino pide se confronte todo el sistema de saberes con la realidad (---- Holismo).

Quine ataca la misma dicotomía entre analítico y sintético. El concepto de "analítico" se basaría en el todavía más problemático concepto sobre el "significado" Imeaning) de un enunciado. Un concepto muy vago pues no es posible indicar regla o criterio alguno válido para dirimir la cuestión de si se da o no una "igualdad de significado" entre dos enunciados.

Al etiquetar un enunciado como analítico puede incluso vacunársele contra toda revisión - y eso frenaría el mismo avance científico

Si, por ejemplo, se concibe la segunda ley de Newton como mera "definición" de energía (gravitatoria), y si se toma la relación de la Relatividad entre masa y energía como mera "neo-definición" de la energía, resultaría que la teoría de Einstein sólo ha supuesto una redefinición de ciertos conceptos.

Por eso, Quine no exceptúa de revisión ningún enunciado científico.

Es así como llega a la idea de que ni existen pilares seguros de la ciencia. Nos encontraríamos en la situación del marino que debe recomponer su barco en altamar, sin poder llegar a un puerto (una actividad autopoiética).

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Distinción de Hipótesis frente a Teoría
La teoría conserva su identidad a pesar de los cambios en las hipótesis.

En la Estadística se trabaja también con hipótesis que deben confirmarse mediante el análisis y cálculo estadístico.

P.ej.: en la urna U hay un número igual de bolas blancas y negras. La estadística matemática ha elaborado tests que permiten decidir cuándo hay que rechazar tal hipótesis.

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El valor – a nivel de validez lógica - de una hipótesis depende de su función en el proceso de adquisición de conocimientos:

· Si ejerce la función de una explicación de hechos, por así decirlo, desde un meta-nivel superior al de dichos hechos, la hipótesis no tiene que ser ni rechazada ni confirmada por dichos hechos, está sobre ellos.

· Una hipótesis puede convertirse en superflua cuando el progreso del conocimiento descubre otros apoyos o explicaciones de los hechos que la hipótesis explicaba antes.

· Si tiene el carácter de condición de la que hay que sacar inferencias, se la rechazará cuando las consecuencias inferidas no son compatibles con los hechos.

· En las actividades científicas en que se trata de describir hechos, no de explicarlos, las hipótesis no tienen función propia y son más bien un cuerpo extraño. Es lo que sucede en el positivismo orientado a la mera descripción de lo que "es el caso".


Hipótesis en la epistemología constructivista-social de Luhmann

(Luhmann: Wissenschaft der Gesellschaft, 254 ss)

Si en lugar de analizar construcciones lógicas o científicas, como conjuntos de proposiciones abstraidas de la realidad de su construcción, se observa el proceso de dicha construcción tal como acontece en el seno de una comunidad de conocimientos, el concepto de hipótesis manifiesta sus propiedades de forma quizá más clara. Entonces, el concepto de hipótesis, a pesar de las divergencias existentes entre distintas escuelas, contiene algunos rasgos admitidos generalmente como el de tratarse de un instrumento empleado en el proceso de adquisición de "nuevos" conocimientos (contrapuesto al recuerdo o al uso de lo que ya se sabía).

Se pueden tomar decisiones en entorno de incertidumbre, y sólo los resultados de tales decisiones podrán mostrar que podían estar equivocadas. Eso es lo que ocurre con la construcción del concepto de "hipótesis": sólo es posible investigar o avanzar en el terreno de lo incierto, y eso no es lo falso, sino el error operativo podrá consistir en haberse adentrado de esta y no de aquella forma, es decir, en haber seleccionado tal o tal camino sin probabilidades de éxito. Pero ahí deberemos constatar que tales posibilidades sólo las percibimos a posteriori. De hecho hay ejemplos de exploraciones inicialmente consideradas como destinadas al fracaso y que consiguieron tener éxito.

Como norma básica mínima, limitada a la validez hipotética de cualquier verdad, tenemos que admitir la constitución de un horizonte propio temporal. Es decir, no el del tiempo mundano, sino el del propio ritmo interno del avance en conocimientos. No se trata pues de posibles cambios en el entorno al sistema de saberes (p.ej. oscilaciones monetarias o de valores en bolsa - algo que podrá tener su relevancia para comprobar o rechazar hipótesis), sino del ritmo temporal propio que quizá pueda (o no) sincronizarse con el ritmo temporal exterior al sistema de saberes. Por eso es posible y "científico" el proceder según el cual se concede validez "hipotética" a una proposición o teoría.

El que toda proposición sobre la verdad o no-verdad de algo pueda expresarse en forma "hipotética" supone que en el futuro podría valer exactamente lo contrario de lo afirmado.

Pero tales posibilidades de validación o falsabilización de verdades sólo pueden darse dentro del sistema de saberes. Sería en cierto sentido terrible que la religión, o la política pudieran decidir sobre verdad o falsedad de forma superior a lo que hace un saber metódico como en la filosofía o las ciencias.

En la hipótesis científica está, en cierto modo, preestructurado su fracaso. En ella debe implicarse aquello que la puede validar o falsar.

Notas
1) Cohen, H. (1902): Logik der reinen Erkenntnis. Berlin (ed. 1914).

2) Stegmüller, W. (1973): Theorienstrukturen und Theoriendynamik. Berlin, Heidelberg, New York.

Stegmüller, W. (1979): The Structuralist View of Theories: A Possible Analogue of the Bourbaki-Programme in Physical Science. New York, Heidelberg, Berlin.

3) Rescher, Nicholas (1977): Methodological Pragmatism: A System-Theoretic Approach to the Theory of Knowledge. Oxford, pp. 114 ss.

El Prof Dr José Rodríguez de Rivera pertenece al Dpto. Ciencias Empresariales. Universidad de Alcalá, España

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